lunes, octubre 10, 2005
domingo, octubre 09, 2005
sábado, septiembre 10, 2005
9. AL ARROYO LAS RANAS Y EL PARANA DE LAS PALMAS
SÁBADO 10 DE SETIEMBRE

Varias semanas antes Juan Pablo ya venía avisando que el fin de semana del 10 de septiembre iba a venir a la isla. Hacía mucho que no era de la partida, pero los recuerdos de buenos momentos son poderosos y hacen que siempre se vuelva, antes o después siempre se vuelve.
Salimos el sábado temprano con Juampi y Ale. El plan era el más ambiciosos hasta ese momento. Salir de Dique, recorrer el Arroyo Ing. Leber, el Arroyo Las Ranas hasta el Paraná de las Palmas y de allí poner proa al Canal Arias para regresar. Una hora y media calculada a velocidad moderada.
Una vez en el agua y cargado combustible salimos por el Arias hacia el Arroyo Ing. Leber – continuación del Gayracá - . Una vez que ingresamos en él, verificamos que la profundidad promedio era de 1.50 / 1.60 m llegando en algunos tramos hasta los 2,40m. Ancho, cómodo, tranquilo realmente justifica su uso como zona de fondeo para embarcaciones mayores.
Una hora exacta llevó recorrerlo hasta su nacimiento en el Paraná de las Palmas.

Salvo los primeros tramos de su desembocadura en el Arias, donde tiene bastante vegetación en ambas márgenes, en más del 50% de su recorrido se puede notar una intensa explotación forestal. Las filas y cuadros plantados con álamos aparecen en muchos lugares, mostrando una geometría producto de la mano del hombre que contrasta con el natural desorden de la flora del delta.
No son muchas las casas que hay en sus orillas y se encuentran cerca del Paraná, dando la impresión de ser viejas casas, cascos de asentamientos justamente dedicados desde antaño a la explotación forestal.
Algunas garzas en el agua y filas de patos nos cruzaron por la proa, sin apuro, buscando la otra orilla. 
Ya en el Paraná de las Palmas impacta su majestuo sidad. Su ancho y la impresio nante cantidad de agua son algo especial.
Por el canal central – una autopista hacia el norte – varios barcos de carga de gran calado impresionan por su porte y demuestran que el comercio por esta vía, sigue vigente.
Después de 15 minutos de navegar a unos 100 m de la orilla derecha y con una profundidad de entre los 6 y 8 metros llegamos a la boya verde y naranja que señala la boca del canal Arias y el Km. 63.8 del Paraná. Desde allí pasando por la Pierina llegamos en otros 15 minutos hasta la Otto Eber.
16 litros de consumo.
El excelente día acompañó para que este derrotero fuera una muy buena experiencia de navegación tanto para Ale como para mí.

Después de pasar el día en la isla de regreso a Dique... y la despedida habitual ... Gracias amigo por tanto y hasta la próxima.... 

domingo, agosto 28, 2005
8. Primer derrotero oficial.
Domingo 28 de agosto
Temprano emprendí el camino hacia lo de Maricel. A las 9.45 la pasé a buscar con Ale y seguimos viaje hacia la Guardería.
Dedicamos la mañana a realizar algunos trabajos en el Pocholo.
Cumplimos con la ya casi costumbre de ponerlo en una cama baja y esta vez, con la ayuda de Alino conectamos la alimentación del nuevo tablero. La bomba de achique y el ecosonda a sus respectivas llaves del tablero y el resto preparado para recibir los demás elementos eléctricos. Reubicamos el transductor ya que no funcionaba bien donde estaba instalado. Colocamos el dinette de proa e improvisé una base para el tanque de nafta para permitir la ubicación del transductor del ecosonda y la colocación fija de la bomba de achique.
En la guardería quedó el espejo auxiliar para que lo coloquen en la semana y poder probar el Mercury 15 HP.
El equipamiento en general ya está casi listo, sólo algunos detalles quedan pendientes, aunque creo que nunca se va a acabar la intención / necesidad de hacerle mejoras y proveerle elementos por gusto o por placer. ..
Al mediodía almorzamos en La Palmera. Pastas caseras, ñoquis con tuco para tres, según dicen amasados por el mismo Víctor , su dueño, aunque yo todavía no lo creo… de igual manera…. ¡!recomendable!!!. igual que el patio de cerveza a orillas del río Luján, una delicia para el verano ….
Una vez que terminamos, bajamos el Pocholo al agua y zarpamos.
Era el Primer Paseo Oficial del barco, el que tuve el placer de efectuar con el infaltable Alejandro y la capitana Mari haciendo sus primeras armas fluviales…
El derrotero fue por el Luján hasta el Arroyo Guayracá y por este enfilamos hacia el Canal Arias.
Una vez que dejamos el Luján y cruzamos la boca del Guayracá me llevé la sorpresa de encontrarme con un arroyo muy poblado en sus primeros tramos. Mis recuerdos de hace casi quince años atrás nada tienen que ver con lo que vi. Las márgenes con frondosa vegetación volcada sobre el arroyo en casi todo el recorrido y en el tercio del lado del canal Arias más raleado y con casuarinas sobre la costa igual que éste.
Para navegarlo, el arroyo sigue siendo lo mismo, estrecho , especialmente en algunos lugares y curvas, con las bocas de algunos aguajes cubiertas de juncos y vegetación que los hacen prácticamente irreconocibles, y la boca del segundo brazo del Guayracá, que también llega al Luján, está totalmente bloqueada. Las profundidades en el centro son de 1,20 ó 1,30m llegando en algún lugar a 1,50m y en otros apenas de 0,80 o 1,00 m lo que me confirma que es en realidad navegable en todo su recorrido sólo por botes y embarcaciones menores. Su navegación con la pilotina y embarcaciones que necesitan de 0,80 ó 1.oo m mínimo sólo es conveniente en los momentos de crecida por sobre el metro ó 1,20m en la Guardería.

Alejandro piloteó el barco perfectamente, haciendo también sus propias experiencias en la lectura de la superficie del agua y en la elección del curso. Cuidadoso sorteó los bajos en los que levantaba arcilla del fondo con la hélice hasta que llegamos a unos seiscientos metros de la desembocadura en el canal Arias. Un árbol caído impidió el paso. Me fui a proa a guiar su maniobra y encaramos lentamente hacia babor para ver si se podía pasar por un pequeño claro junto a la costa, pero era imposible, sólo hubiéramos podido pasar con el OTTO EBER. Caímos a popa y maniobramos para virar y desandar el camino de vuelta al Luján y por éste al Arias, llegando a la isla Otto Eber donde pasamos el resto de la tarde.
Con la vuelta a la Guardería la travesía llegó a su fin. Pero no es del todo cierto que sea un final, porque habrá que volver…
domingo, agosto 21, 2005
7 domingo 14 y 21 de agosto de 2005
Dos domingos lluviosos y fríos. Típicos de invierno en agosto, de esos que no te alientan a salir sino más bien a quedarte en la cama.
Aproveché los dos días para realizar trabajos en la guardería, en una cama baja.
El objetivo proveer y colocar el equipamiento necesario al barco para su certificación de elementos de seguridad que haré próximamente junto con la transferencia.
Entre otras cosas coloqué nuevos bornes a la batería y terminales de conexión a los cables de alimentación, emproligé los cableados en general y se precintaron en todo su recorrido, probé todas las luces (quedaron funcionando todas, las de navegación , fondeo, reflector, e interiores salvo una que hay que cambiar la lamparita.
Se proveyeron bengalas nuevas y boya luminosa de autoencendido, El reloj digital para control del tiempo de navegación. La carta del Delta con un cuarterón de la 1ª. Sección. Un nuevo rollo de cabo flotante para amarre y bandera nueva.
Quedaron colocados el ecosonda y un compás magnético, también un nuevo tablero exterior para luces e instrumentos y bomba de achique de sentina.
La campana de bronce sobre el torpedo del cokpit era algo que siempre quise tener. ALLI ESTA y me encanta.!!!
Cambio de herrajes, manijas y tiradores de madera en puertas y armarios y nueva cerradura en el acceso permiten dejar cerrado el barco.
Dos apoyavasos retraibles completan el sector de las butacas de comando y acompañante.
Nueva conexión de gas al anafe para colocar la garrafa y orden general del sector anafe/pileta/guardado.
En la semana Omar reparó la bomba de nafta cambiándole la membrana y juntas ya que perdía nafta y además revisó y cambió el aceite de la pata.
Comí en LA PALMERA unos buenos torteletis a la bolognesa y agua con gas y café.
A última hora de la tarde bajamos el Pocholo al agua e hice una pequeña travesía hasta la isla, sin bajar, tan sólo para ver si todo estaba bien y además probar el ecosonda.
Funciona bien si se va a poca velocidad, en cuanto se acelera deja de pasar información. Seguramente hay que cambiarlo de posición para evitar turbulencias en donde está que hacen que no funcione bien.De vuelta a la Guardería me despedí con satisfacción por los nuevos chiches del Pocholo. Hasta la Próxima Amigo.
domingo, agosto 07, 2005
6. Domingo 7 de agosto

Temprano me encontré con el Pocholo. Cargué las herramientas, algo de comida y coloqué la batería que había llevado a cargar el sábado. La probé y debo reconocer que el cargador de Alino hizo un buen trabajo.
Acomodado en el muelle flotante de la Guardería pasé revista al inventario y controlé los elementos antes de zarpar.
Fue una grata sorpresa comprobar que el viaje del viernes había consumido muy poco combustible, aunque todavía no posible hacer una medición exacta y un cálculo preciso. Será necesario tener un medidor o preparar una varilla graduada para acercarme a la realidad.
Hermosa la sensación de una suave navegación. Tranquilo el Arias con poco tráfico. Negociamos fácilmente el arribo al muelle Las Marías.
El SSE de entre 15 y 20 km/h resultó más fuerte que la corriente frenada por la misma sudestada. La maniobra de amarre nada tuvo que ver con la acostumbrada con el Otto Eber. Los espacios necesarios son mucho más grandes y los troncos caídos cerca del muelle no permiten la amarra en el sentido de la corriente. Finalmente encontré la posición aguas arriba del muelle, entre éste y una linga amarrada a un árbol de la costa que con cabo largo permite el acceso al barco, arrimándolo o alejándolo del muelle sin desatarlo.

La pilotina necesita flotar libre, alejada del muelle que parece ser su peor enemigo para la conservación de sus bandas por la altura.
El sereno descanso del día nos permitió jugar algunas vivencias juntos, como en la tranquilidad de un encuentro íntimo, comenzamos a develar los misterios, las virtudes y las necesidades de cada uno... Fue maravilloso...
La vuelta a Dique, previo paseo por la continuación del Guayracá, no hizo más que confirmar nuestra simbiosis. El camino de vuelta, el mismo que tantas veces transité, esta vez tenía otra luz y me vio pasar con una sonrisa y una gran felicidad...
Gracias amigo por tanto, hasta la próxima...
5 Inspección General

Sábado 6 de Agosto
El sábado por la tarde bajamos la Pilotina a una cama individual para dedicarme a realizar una inspección detallada y una limpieza general.
La limpieza con detergente dejó buena impresión en el exterior pero sólo es el primer paso. La limpieza profunda del exterior será con pasta de pulir o autopolish para remover la suciedad vieja y revivir lo más posible los blancos con una terminación de siliconas. Seguramente la realizaré por partes.
La limpieza interior en cambio resultó imprescindible para poner en funcionamiento un espacio que se nota no fue muy utilizado hasta ahora y para empezar a poner orden buscando el lugar a cada cosa . También requiere algunas reparaciones menores y sobre todo mejoras.
Obviamente sus dueños anteriores lo usaban sólo para ir y venir de la guardería a la isla, y da toda la impresión que no transitaron rumbos más largos como para utilizar las comodidades que brinda su camarote. Esta debe ser la razón por la cual algunos elementos no funcionan especialmente por falta de uso.
En esta circunstancia está el inodoro químico, la bomba de agua de la pileta , la conexión de gas del anafe y alguna luz interior. Por otra parte en el exterior sólo me llevo la batería para revisar su carga y estado y poder probar el resto de la instalación.
Quedó preparado para mañana su primer viaje a la isla.
sábado, agosto 06, 2005
4 El espíritu del Pocholo

Dicen que los barcos en algún momento cobran vida y hacen cosas por sí mismos…
A poco de tomar el timón del Pocholo me di cuenta que es cierto. Apenas comenzamos nuestros derroteros juntos, se encargó de demostrarme que ir hacia un lado u otro, a pesar de mis intenciones, más que un gesto de rebeldía era en realidad su necesidad de trazar su propio rumbo, de explorar mis límites y de poner sus condiciones.
Entonces cuando intentás virar a babor y el barco, por algún influjo maligno, rumbea para algún lugar cercano pero que no es el que deseamos, dejándonos como sorprendido y desesperado espectador de la resultante, nos manifiesta su personalidad…
Dicen también que vieron a muchos patrones hablar con su barco…
viernes, agosto 05, 2005
2 La primer experiencia
Viernes 5 de Agosto 2005
El tiempo
RIO DE LA PLATA INTERIOR Y DELTA DEL PARANA: Vientos regulares (17 a 21kt) del sector este cambiando al sector sur. Cielo nublado. Probabilidad de lluvias y lloviznas.
RIO DE LA PLATA EXTERIOR: Vientos fuertes (22 a 27 kt) a regulares (17 a 21kt) del sector este, cambiando al sector sur. Cielo nublado. Probabilidad de lluvias.
COSTA SUDESTE DE URUGUAY: Vientos moderados (11 a 16 kt) a regulares (17 a 21 kt) del sector este, cambiando a fuertes del sector sur. Cielo nublado. Probabilidad de lluvias.
Llegó el viernes. Después de pensar en el Operativo Pocholo toda la semana, combinamos con Ale que me pasaría a buscar por Dique una vez que yo llevara el barco desde Tigre.
Llegué puntual a La Rampa y con sus dueños hicimos los papeles . Todo bien. Bajaron al Pocholo de su cama y se fueron de su interior algunas pertenencias personales de sus anteriores dueños. Sólo quedó, a modo de presente, un pequeño salvavidas para bebé cuya nueva propietaria pasó a ser Guadalupe.
Ya era mío, la última vez que lo bajaron en esta Guardería . La primera vez que lo pusieron en el agua para mi.
Hola amigo, gracias por acelerarme el corazón, gracias por darme todo lo que me das …
Después de las consabidas preguntas sobre las mañas propias “del viejo Mercury” y alguna que otra recomendación, más de tradiciones y leyendas que de técnica, lo puse en marcha y estuve listo para zarpar al nuevo destino. Ya éramos sólo los dos .
Desde la Guardería su dueña anterior saludaba agitando la mano, sobre cubierta, yo comencé las primeras experiencias con el barco.
El pronóstico fue totalmente acertado. Tiempo frío, lloviznas que recibía la toldilla desplegada y vientos regulares de alrededor de 20 km /hora del sud/sudeste o sea contracorriente.
El primer descubrimiento fue notar la diferencia entre el casco de la lancha que usamos hasta ahora y el casco, su forma y especialmente la estructura de la carroza de la pilotina, que hacen que el viento se sienta mucho más y aparezca la deriva, que en el bote sólo se siente por la corriente. En este caso era más fuerte el viento que la corriente e instintivamente comencé a dar rumbo buscando la resultante entre viento, corriente y dirección. Es otra experiencia.
El viejo respondió a algunas pruebas que hice tirando muy bien. Después traté de llevarlo en un régimen descansado (que quiero suponer serán las 3000 vueltas en las que se dice que es mejor el compromiso entre empuje, velocidad y consumo, sin contar con el cuidado y la vida útil)
Unos veinte minutos después estaba llegando a Dique. Allí fuimos recibidos por Omar con una sonrisa y el pulgar hacia arriba. Le dio una primer revisada. Sugirió dos o tres tareas para hacerle al viejo. El aceite de la pata que era casi agua y grasas espesa , fue cambiado por nuevo. Quedó en cambiar en la semana la membrana de la bomba de nafta que pierde, revisar si hay salida para cargar la batería desde el motor y destapar el testigo de agua.
Como Ale no había llegado quedó en el agua esperándolo mientras yo fui a comer algo. El día seguía gris y lluvioso.
Al rato llegaron Ale y Mari, curiosamente la primera mujer en verlo antes y la primera en subirse ahora, a pesar del indisimulable temor dibujado en su cara.
Fotos de rigor. Ale posando en la proa, Mari en la Timonera y yo en mi puesto de patrón. Con la toldilla, con las lonas completas, adentro del camarote…
Vuelta a ponerlo en marcha y a dar una vuelta por el Luján rumbo a Escobar. Pasamos entre los dos grandes areneros y notamos la influencia de la corriente por el bailoteo nervioso, provocado por la corredera que se formaba entre los barcos y la aceleración de la corriente. Comprobamos la nerviosa agilidad del caso, la facilidad para la deriva si no se fija el timón y probamos el ángulo de giro en U. La cara de Mari fue cambiando de a poco y Ale se veía totalmente fascinado, tomando el timón y haciendo suyo al Pocholo, que seguramente ya sabe que esta nueva relación es un curioso triángulo amoroso entre él, Alejandro y yo.
Por último lo subieron por primera vez en la Guardería Dique Luján. El ruidoso Clark lo cargo entre sus brazos y lo depositó suavemente en una cama del segundo nivel que ya habían preparado para su reposo. Cama en la que entra amplio con la toldilla desplegada.
Todos alargamos la última mirada… Adiós amigo. Gracias por tanto, hasta mañana…..
1 El comienzo de una Historia

Aquella tarde comenzó de una forma especial. Ale vino a buscarme con Mari al Cirse, y ansiosos salimos llevando la esperanza y el deseo esculpidos en la cara.
Camino al río, a Tigre, veíamos como las últimas hojas ya resecas recordaban en las ramas que es invierno. Era un horario algo raro, de esos en que casi nadie va para el río, a la guardería. Sólo conocido por mí en aquellas añoradas y no tan lejanas épocas en que los miércoles iba a la isla tan solo a tomar mate y descansar a mitad de semana.
Mientras escuchaba música en el auto, no podía contener un alud de recuerdos inundando mi pecho, que sin embargo resistía estoicamente los embates de una melancolía desmadrada. Recuerdos de joven, recuerdos de compañía no hace tanto.
"No voy a caer en la trampa de la nostalgia", me dije, tratando de creer lo que acababa de decir, sin embargo en el fondo de mi ser dudaba profundamente de que fuese capaz de ganar esa pelea.
Entrando a la guardería La Rampa, después de pasar el puente metálico sobre el río Reconquista, saludé para mis adentros a los mismos personajes imaginarios de siempre, los mismos lugares de siempre, el mismo río de hace treinta y pico de años, donde están los mismos barcos de siempre, esperando quizás… Todo estaba igual, salvo que ese día no sería igual.

En la guardería tuvimos que esperar. Habíamos convenido ver la pilotina en el lugar.
Los mismos pensamientos y recuerdos que me asaltaron en el auto estaban ahora librando otra batalla más intensa dándome una sensación de desconsuelo, un vacío y una soledad como jamas había sentido en los últimos tiempos. Sólo la frescura de Alejandro, su compañía, su particular forma de interés por las cosas, me hacían recuperar la realidad, la ilusión y pensar, al contrario, en un futuro de incontables y maravillosos derroteros que se insinuaban seductores ante su mirada ansiosa.
Mientras esperaba que bajaran de la cama el barco, pensativo, casi con la mente en otro lado, recordé el día que tomé la decisión que en minutos se podría convertir en el principio de una realidad.
Fue un jueves por la tarde cuando después de buscar durante días, de consultar, llamar y navegar a toda hora, por fin estábamos frente a frente.
Fue una muy breve presentación. A pesar de gustarnos, especialmente a Mari según me pareció, el temor a lo desconocido hizo que a pesar de habernos mirado a los ojos, pasáramos por otros barcos y otras historias antes de regresar.
Pasaron unos cuantos días y la pilotina siguió presente como opción, firme como opción.

Era un sábado nublado, el clima estaba muy pesado, lloviznaba desde hacía algunos días, y finalmente regresamos para que comenzara la historia
"Hola compañero, gracias por tanto, buenos vientos"
De un vistazo inquisidor recorrí toda la cubierta, descubrí algún que otro magullón producto de las experiencias vividas en el agua, la pintura pálida por el tiempo y el descuido, el brillo de la madera pidiendo renacer.
Salimos a probarla. Comenzó a evolucionar en el Luján, sin temores, sin compromisos, sin prejuicios. Su agilidad justa, su ingrávido rolido, su nerviosa movilidad fueron la más grande sorpresa.
Fue ese el instante donde la magia nació, en el que la complicidad comenzó y cuando el hechizo se conjuró.
Fue ese el instante en que la ilusión se transformo en fascinación y el monstruo devoró el raciocinio dejando sólo ojos para imaginar…
Así, acababa de tener la certeza intima e irremediable de que ya nada seria igual, de que aquel barco sería mi refugio intimo e inexpugnable, que compartiríamos el destino como dos viejos problemáticos.
Los días y las agradables brisas de infinitas tardes de verano y las mieles de incontables momentos incubados al abrigo de esta pintoresca embarcación, llenaron sin compasión todos mis pensamientos.
Quedé parado en la costa, sintiéndose más feliz, más pleno y más acompañado que nunca, viendo como la silueta del barco comenzaba a alejarse lentamente, recortada sobre los grises furiosos del atardecer
.

Durante los días siguientes tuve la secreta esperanza de que algún suceso imprevisto revirtiera lo que ya parecía irremediable y efectivamente estaba a punto de suceder.
Me confesé que en el fondo siempre había querido que esto pasara. Admití sentir cierta admiración por aquellos que navegaron siempre y empecé a comprender lo qué significa un barco, la complicidad, el desvelo y tantas otras cosas.
Pienso en comenzar a sacarle la carpa al barco, en descubrir sus innumerables tradiciones marineras, esas que ya vivió en sus años de río y quizá no pueda conocer, o los obligados rituales a bordo que compartirá la tripulación que nos acompañe, como la que impone la necesidad de nunca mencionar lo bien que esta funcionando el motor, "el viejo",Mercury, como se apoda desde ahora, confiriéndole de alguna manera una personalidad definida y comportamientos casi humanos, que no debe ser invocado para evitar la fatalidad irrevocable.
Pienso en guardar prolijamente sus elementos, en ver el funcionamiento en todos sus detalles, en alargar esos momento lo máximo posible... recorriéndolo lentamente de proa a popa con la mirada atenta, como una madre revisa a su hijo antes de que salga a la calle, a la escarcha del invierno brutal.
Así las cosas, llegó el momento en que todo estaba listo y fui a buscarlo, a decidir este amor, a decidir esta historia, llevándolo a otra casa, a otro lugar del mismo río.
A medida que me acercaba, un nudo se apretaba fuertemente en mi garganta.
Después del viaje cuando lo guardaron en su nueva cama y cuando empezaba a dormitar lentamente le dije "Adiós compañero, gracias por tanto, buenos vientos, hasta la próxima " y me di cuenta que finalmente la melancolía me había ganado la pelea, era el precio que tendría que pagar de ahora en más para comenzar otra etapa de mi vida, un tiempo bueno.
· gracias a Javier N. Larré Oroño por algunos pasajes de sus cuentos.
Ricardo Martínez
Patrón del POCHOLO
Agosto 2005










